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Sonia
Soy profesora de Ashtanga Yoga y practicante comprometida con el camino del yoga como una disciplina viva, honesta y transformadora. Mi práctica diaria es el eje desde el que sostengo y comparto todo lo demás: el cuerpo, la mente y la forma de estar en el mundo.
Hace años me encontré con el Rocket Yoga, el cual sigo compartiendo, ya que me interesa su juego, su fuerza y su capacidad de romper estructuras. Es una práctica que invita a la creatividad, a explorar el movimiento desde la libertad y la presencia, sin perder el rigor ni la consciencia.
De la filosofía a la práctica
Mi enseñanza está profundamente influenciada por los textos clásicos del yoga (Bhagavad Gita, Yoga Sutras de Patanjali), que no solo estudio, sino que intento encarnar en lo cotidiano: en la respiración, en la atención y en la manera de relacionarme con lo que surge dentro y fuera de la esterilla.
En mis clases busco un espacio donde la disciplina no sea rigidez, sino lucidez; donde la práctica no se limite a la forma, sino que abra una experiencia de presencia real. Como recuerda la Gita, “el yoga es ecuanimidad”, y desde ahí intento acompañar: en una práctica donde no se trata de llegar a ninguna parte, sino de habitar plenamente lo que ya es.
patricia laso
Tengo el placer de compartir espacio con Sonia en Brilla Yoga Studio, un lugar que sentimos como un espacio cuidado, vivo y coherente, donde el yoga se transmite desde la presencia y la autenticidad.
Soy Patricia Laso, profesora de yoga, y mi enseñanza nace de una búsqueda profunda y sostenida en el tiempo por comprender el cuerpo, el movimiento y la conciencia a través de la práctica.
A lo largo de más de 10 años he vivido y me he formado en distintos países como Reino Unido, México, India, Canadá y Bali, integrando experiencias, culturas y metodologías que han dado forma a una visión del yoga amplia, rigurosa y sensible a la vez.
recorrido y formación
Mi recorrido comenzó en la danza. Soy bailarina profesional y fue desde esa relación con el cuerpo en movimiento desde donde empecé a acercarme al yoga. Lo que en un principio fue una herramienta complementaria para mi práctica artística se transformó, con el tiempo, en una disciplina central en mi vida. Esta transición me llevó a profundizar, viajar y formarme de manera continua.
Mi base principal es el Ashtanga Vinyasa Yoga, aunque también me he formado en Iyengar Yoga, Rocket Yoga y Hatha Yoga, estudiando con diferentes maestros y explorando distintas formas de entender la práctica. Este recorrido me ha permitido desarrollar una enseñanza sólida, técnica y consciente, donde la respiración, la atención y la presencia son esenciales.
formación complementaria y visión
Además de mi formación en yoga, cuento con diplomas ITEC en Masaje Nivel 3, Masaje de Tejido Profundo y Masaje Tradicional Tailandés, enfocados en el bienestar físico, la recuperación y el trabajo terapéutico del cuerpo. También he practicado Wushu, un arte marcial chino que ha influido en mi comprensión del movimiento, la energía y la disciplina interna.
En Brilla comparto una práctica accesible, cuidada y consciente, adaptada a diferentes niveles, con el objetivo de acompañar a cada persona en su propio proceso. A partir de ahora, amplío el horario del estudio para ofrecer más opciones y facilitar que cada alumno pueda encontrar el momento y la práctica que mejor encaje con su vida.
Es un placer formar parte de este espacio y compartir la práctica desde la presencia y el respeto por cada proceso individual.
Un Espacio de Encuentro
Este es un espacio de encuentro donde el yoga se entiende como una disciplina viva, en diálogo constante con su raíz filosófica y su expresión contemporánea. Una práctica que se sostiene en la tradición de los textos clásicos del yoga, donde la atención, la ecuanimidad y la claridad interior no son ideas abstractas, sino formas de habitar la experiencia.
La práctica integra estilos como Ashtanga, Vinyasa, Rocket y Yin Yoga, entendidos no como técnicas aisladas, sino como lenguajes distintos dentro de una misma búsqueda: la de una relación más consciente con el cuerpo, la respiración y la mente.
Desde la perspectiva de los Yoga Sutras y la Bhagavad Gita, el yoga se revela como un proceso de observación, discernimiento y presencia. No como un ideal a alcanzar, sino como una forma de permanecer en lo que es, con atención y discernimiento.
El cuerpo se contempla aquí como un lugar de estudio y transformación, un territorio sensible donde se expresa la experiencia humana en toda su complejidad. La práctica se abre así como un espacio de investigación interior, donde la disciplina no es rigidez, sino lucidez; y donde la libertad no es ausencia de forma, sino conciencia dentro de ella.
Un lugar para retornar a lo esencial: la experiencia directa, la quietud en movimiento y la presencia como base de toda práctica